Es posible estar escuchando una palabra poderosa y no estar haciendo nada indebido, pero puedes haber perdido la pasión.

Cuando se pierde la pasión, haces lo que tienes que hacer para calmar tu conciencia, pero no vas más allá.  Puedes trabajar, estudiar, congregarte, pero sin pasión, puedes estar sumamente ocupado, pero sin pasión.

El quedarse así mucho tiempo te lleva al conformismo, a una mentalidad del  mínimo esfuerzo, lo que hace que entres en una Zona de Confort.  Cuando te falta la pasión, las cosas te dan lo mismo.  Ya no te mueven las cosas que alguna vez te hacían sentir vivo.  Lo curioso es que puedes justificar todos y cada uno de los argumentos que vengan por tu falta de pasión, pero la realidad es que comienzas a sentir que algo dentro de ti, comienza a morir.  Te invito a ver este video sobre Los 13 Motivos Por Los Cuales La Gente No Alcanza Sus Metas.

La pasión te da vida.  La pasión te da la energía necesaria para moverte de un lugar a otro, de un nivel a otro nivel.  La pasión te hace hacer cosas, que en tu sano juicio, no harías.  La pasión es entrega, esfuerzo y dedicación.  La pasión te da el coraje para enfrentar las situaciones adversas que a muchos destruye, pero para las personas con pasión es gasolina que mueve su existir.

La pérdida de la pasión puede ser producida por distintas razones.  Puede ser por la cantidad de rechazo que recibes de algo que deseas intensamente.  Puede ser por la cantidad de restricciones que tienes al querer hacer algo.  Puede ser por la frustración de querer y no poder.  Puede ser por tantas y tantas cosas que pudiéramos hacer una lista infinita de esto, pero creo que todas se pueden resumir en el cansancio o pérdida de energía.

Cuando nos desenfocamos y comenzamos a ver a nuestro alrededor, nos comenzamos a centrar en las cosas que no se han alcanzado, y no, en lo que se ha avanzado.

La pasión es algo que nace de adentro.  Es un motivo.  Es un porqué.  Es una razón interna.  Debemos de volver a mirar que es lo que nos mueve, porqué hacemos lo que hacemos, cuál es el motivo de lo que hacemos para poder definir lo que nos apasiona.

La pasión, el motivo y la razón deben proceder de tu propósito y diseño.  Cuando desconoces tu propósito haces las cosas por intentar satisfacer tu conciencia y calmar esa voz interna.  Es entonces que te drenas de tanta energía que consumes intentando cumplir algo que no es y nunca ha sido.

Sin embargo, cuando conoces tu propósito y para qué fuiste diseñado comienzas a hacer las cosas que tienes que hacer; no hay emociones ni fuerzas contrarias que te puedan detener.  Lo puedes hacer una y otra vez sin gastarte, ni cansarte, porque te fascina lo que haces, porque para eso fuiste creado.

Identifica tu falta de pasión, analiza si lo que haces está conectado a tu propósito y está de acuerdo a tu diseño y reenfoca tus motivos.  Vé y sé lo que Dios ha destinado que seas.


Lecturas recomendadas.

2 Reyes 19:1-18

“Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías?”

Apocalipsis 2:1-5

“Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor.”

Josue 1:1-9

“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.”

2 Timoteo 1:1-18

“Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.”

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